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Nuestra Señora de los Dolores de San Lorenzo

En la iglesia de San Lorenzo de Murcia, en la elipse principal de este templo neoclásico, una bella Virgen Dolorosa, un tanto olvidada, aguarda paciente en su camarín el momento de recuperar una devoción particular, perdida con el paso del tiempo y de nuestra mala memoria. Fue el escultor Francisco Salzillo, hijo de la ciudad de Murcia, quién dotó de vida y sublime belleza a Nuestra Señora de los Dolores, y aunque no exista, por el momento, contrato o rúbrica que lo cerciore, baste la suave traza de su rostro y la profunda mirada de sus ojos clamando al cielo para confirmar la autoría del genial escultor.

Los antecedentes de esta advocación mariana de Nuestra Señora de los Dolores en Murcia hemos de fijarlos unas décadas antes de que Francisco Salzillo tipificara a la Santísima Virgen de una iconografía tan particular. Hacia finales del siglo XVII, según relata don José Villalba y Córcoles en el Pensil del Ave María publicado en 1730, cuenta como Andrés Martínez, franciscano de la orden tercera, y Miguel García, sacristán de Nuestra Señora del Rosario, a finales del siglo XVII, como devotos de la Virgen, fundaran la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y los Santos Pasos de Cristo Nuestro Redentor, en la parroquia de San Miguel de Murcia[1]. Años más tarde, el 8 de agosto de 1706, ocurrió otro hecho que fundamentaría la advocación definitiva a Nuestra Señora de los Dolores, el Milagro de la Virgen de las Lágrimas o de los Dolores, que don Luis Belluga y Moncada, obispo de la Diócesis de Cartagena, Virrey y Capitán General de los reinos de Valencia y Murcia, se encargó de verificar y relatar en una Carta Pastoral.

Desde entonces, el culto y la advocación a la Santísima Virgen de los Dolores se fue incrementando y extendiendo por las parroquias, incluso más allá de esta diócesis. Coincidió, además, la intervención del genial escultor Francisco Salzillo, quien dotó a la producción iconográfica de la Virgen de los Dolores de un arquetipo muy particular, primero en imágenes de talla completa y después en imágenes de vestir, con un marcado contraste con los anteriores modelos originarios del siglo XVI que representaban a la Madre de Dios. Aunque la primera Virgen Dolorosa que Francisco Salzillo talló sería la de la Iglesia de Santa Catalina, la culminación de su nuevo modelo icónico llegaría con la Dolorosa de la Cofradía de Jesús en 1755.

Referente a la Virgen Dolorosa de la iglesia parroquial de San Lorenzo Mártir de Murcia, poca documentación que confirme la autoría, o más bien ninguna, ha trascendido hasta nuestros días. La talla es adjudicada al taller de Salzillo, y aparece referenciada por los biógrafos contemporáneos al escultor. El madrileño, don Diego Rejón de Silva, en el breve catálogo dedicado a la obra salzillesca, expone a la letra lo siguiente[2]:[…]“En la ciudad de Murcia en la iglesia de San Lorenzo mártir, una Dolorosa, cabeza y manos, con gran primor, hecha manifestando su dolor” […]. De una manera mucho más simple y poco acertada la menciona el asturiano don José Agustín Ceán Bermúdez, que tras nombrar primeramente a la Dolorosa de Santa Catalina, apunta: […]San Lorenzo. Otra Igual[…]. El tercer biógrafo, o quizá el primero, pues parece que los anteriores basaron sus escritos sobre Salzillo en los del murciano Luis Santiago Badó,menciona de forma similar a la Dolorosa de San Lorenzo: […] “En las iglesias de Santa Catalina y San Lorenzo, dos Dolorosas de un mérito particular, siéndolo mayor el de esta última.” […]. Curiosamente, Luis Santiago Badó, nacido en Murcia en 1751, realizó estudios en el seminario de San Fulgencio, y tras enviudar en 1801, se ordenó sacerdote, llegando a ser, entre otras muchas cosas, visitador parroquial de Alcantarilla y beneficiado de la Iglesia de San Lorenzo de Murcia.

Otros autores posteriores que trataron la producción y la biografía de Francisco Salzillo, tales como Baquero Almansa o Sánchez Moreno, hacen también alusión a la referida Dolorosa de San Lorenzo. Pero de todos ellos, a pesar de errar claramente en la descripción de la altura de la imagen, quién más datos aporta es Javier Fuentes y Ponte en su obra “España Mariana, Provincia de Murcia”[3]: […] tras una vidriera, la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores hecha por D. Francisco Salzillo, es de vestir y tiene 1 m 28 de altura, abre y eleva sus brazos al cielo demandándole piedad, alza su cabeza llena de amargura inclinándola a su hombro derecho, conserva ricos vestidos de tisú de plata, cuyos colores son en fondo de seda encarnada el de la túnica y azul el del manto que la cubre desde la cabeza; recibe culto extraordinario, durante su novena anual, en que toman parte los mejores oradores de la ciudad, habiéndosele concedido gracias espirituales como consta en su targeton puesto al lado izquierdo del altar con esta leyenda: ”El Iltmo. Sr. D. José Antonio de Azpeitia obispo de Cartagena concedió 40 días de indulgencia por cada Ave-María cuando se reza el Santo Rosario públicamente ante esta imagen de María Sma. de los Dolores, y otros 40 días por cada Salve rezada privadamente.”

Efectivamente, esta imagen de Nuestra Señora de los Dolores, no solo recibía culto extraordinario durante su novena anual la víspera de Semana Santa, tal y como referencia Fuentes y Ponte, sino que además recibía un septenario en el mes de septiembre. En el diario de la Paz de Murcia publicado el domingo 28 de septiembre de 1890, en la primera página se lee la siguiente noticia:“A la Santísima Virgen de los Dolores dedica un piadoso septenario en honor de sus Dolores gloriosos la cofradía canónicamente erigida en la parroquia de San Lorenzo de Murcia, el que dá principio mañana 29 de los corrientes. A las 7 de la mañana durante la misa, y al toque de oraciones, se rezará el Santo Rosario, y a continuación se leerá el Septenario. El domingo 5 de Octubre se celebrará misa solemne á las 9 y por la tarde á las 4 el último ejercicio con sermón que predicará el Sr. Cura Párroco.”

Es decir, existió una cofradía cuyo fin principal fue el culto a la Virgen de los Dolores de San Lorenzo. Este hecho explica la existencia del rico ajuar al que Fuentes y Ponte alude en su España Mariana, y no fue, en absoluto, una cofradía de importancia menor. La Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores de la parroquia de San Lorenzo de Murcia, según aparece en el libro del registro de asociaciones, era regida por Junta Directiva y se mantenía gracias a las cuotas de sus socios[4]. Con probabilidad, algunos de estos cofrades debieron donar, para el mantenimiento de la misma, incluso bienes mobiliarios, puesto que en el Boletín Oficial de la Provincia de Murcia publicado el 14 de octubre de 1843, entre las que se dieron por rematados diferentes fincas procedentes del Clero secular incluidas como bienes y tierras de la iglesia cuando fue practicada la llamada Desamortización de Mendizábal en 1836, se encontraba la siguiente[5]:[…] Cofradia de Nuestra Señora de los Dolores en S. Lorenzo de esta ciudad. Un Huerto de tierra riego con tapias destruidas y algunos frutales, su cabida una tahulla 2 ochavas 28 brazas pago del Barranco, id. en 8,100 rs. […]

De todo ese ajuar que la venerada imagen de la Virgen poseía, tan solo ha llegado a nuestros días, al menos en propiedad de la parroquia, la magnífica diadema de plata que luce desde 1786, atribuida por el Dr. Pérez Sánchez al platero murciano Juan Beltrán de Resalt[6]. En la base de dicha corona aparece la siguiente inscripción: “Adevocion De D.on Fra.co Ascensio Presv.ero - Castellanos Ex-Voto AÑO D 1786”. Con anterioridad a esta joya argéntea, tuvo la imagen otra diadema realizada por Juan Iniesta Espín en 1767, aunque mucho más sencilla que la actual, un halo estrellado con una morfología similar a la que luce la Dolorosa de la Cofradía de Jesús[7].

Es de suponer, dando por buena la fecha de realización de la imagen hacia 1767, que en los años en que la iglesia de San Lorenzo estuvo en periodo de restauración integral, entre los años de 1788 y 1810, a igual que ocurriera con el culto y resto del patrimonio de la parroquia, la imagen de la Virgen de los Dolores se trasladara, de manera temporal, a la cercana y extinta ermita de Santa Quiteria[8]. Una vez restaurado el templo, la imagen debió quedar arropada por los fieles devotos de la parroquia y la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores que le rindió culto tanto en cuaresma como en el mes de septiembre.

La imagen de Nuestra Señora de los Dolores, pudo salvar aquellos trágicos años de la Guerra Civil y llegar hasta nuestros días, gracias a la Junta Delegada de Incautación, Protección y Conservación del Tesoro Artístico Nacional de Murcia. Aquellos hombres que componían el grupo de salvación de los tesoros artísticos murcianos nunca han sido reconocidos como lo que en verdad fueron: héroes de las artes. Es justo reconocer y mencionar a quienes expusieron sus propias vidas por salvar un buen número de obras de arte de aquella barbarie: Emilio Peñalver, Paulo López Higuera, Justo García Soriano, Ricardo Martínez Llorente, Pedro Sánchez Picazo, Juan González Moreno, Andrés Sobejano… entre otros. Así, el 24 de agosto de 1936, según el acta nº 6 del inventario de los cuadros y esculturas requisadas en dicha fecha, la Dolorosa de San Lorenzo fue depositada en el Museo de Bellas Artes, y devuelta a la iglesia el 6 de marzo de 1940[9].

Desde entonces hasta ahora, poco o nada ha trascendido de la devoción y de la historia de esta magnífica talla de Nuestra Señora de los Dolores. Afortunadamente, desde hace unos años, y por iniciativa de Francisco Nortes, Alejandro Romero, Damián Miralles y Manuel Martínez, se celebra en su honor un Solemne Triduo durante los días previos al Viernes de Dolores. Así, tras la buena acogida que ha tenido este proyecto en la parroquia y tras el impulso del párroco don Alfredo Hernández, el próximo 21 de septiembre, coincidiendo con el sábado siguiente a la festividad de la Virgen de los Dolores, tendrá lugar una Solemne Procesión por las calles del barrio de San Lorenzo.

 


[1]VILLABA Y CÓRCOLES, J. Pensil del Ave María, Historia Sagrada de las Imágenes de María Santísima. Capítulo XIV. Revista Murciana de Antropología, Nº 9, 2002, p. 90

[2]Los datos de los biógrafos contemporáneos a Salzillo, Rejón de Silva, Ceán Bermúdez y Luis Santiago Bado son extraídos de David García López, “Era todo para todos”: la construcción biográfica de Francisco Salzillo durante el siglo XVIII. Revista Imafronte Nº 24, pp. 103-164

[3]FUENTES Y PONTE, J. España Mariana, Provincia de Murcia,1880, Partido de Murcia, Distritos de San Juan y la Catedral, pp. 60-61

[4]Libro registro de asociaciones (1888-1927). Archivo General Región de Murcia

[5]Boletín Oficial de la Provincia de Murcia, 14 de octubre de 1843, pp. 3-4

[6]CANDEL CRESPO, F. Plateros en la Murcia del siglo XVIII, 1999, p. 79

[7]FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, J.A. Estudios de Platería San Eloy 2003. El Arte de la platería en la Semana Santa de Murcia, 2003, p. 202

[8]DELGADO, SANTIAGO. Iglesias de Murcia, 2012, p. 76

[9]La fecha de la devolución de la imagen de la Virgen de los Dolores a la Iglesia de San Lorenzo aparece escrita a mano.

 


    

BIBLIOGRAFÍA

ARCHIVO GENERAL REGIÓN DE MURCIA. Libro registro de asociaciones, 1888-1927

ARCHIVO MUNICIPAL DE MURCIA. Boletín Oficial de la Provincia de Murcia, 1843. Diario La Paz de Murcia, 1890

DELGADO, SANTIAGO. Iglesias de Murcia. 2012

ESTUDIOS DE PLATERÍA. SAN ELOY 2003. Universidad de Murcia. 2003

FUENTES Y PONTE, J. España Mariana. Provincia de Murcia. 1880

GARCÍA LÓPEZ, D. “Era todo para todos”: la construcción biográfica de Francisco Salzillo durante el siglo XVIII, Imafronte Nº 24. 2015

VILLABA Y CÓRCOLES, J., Pensil del Ave María, Historia Sagrada de las Imágenes de María Santísima. 1730

 

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Murcia me gusta. Ciudad clara de colores calientes, de piedras tostadas, color de cacahuete tostado. Y notas deliciosas de luz, las calles estrechas y sin aceras, las “veredicas del cielo”, las tiendas de los artesanos, el esparto y la cuerda. Y ahora en el crepúsculo, una luz maravillosa.

Jorge Guillen

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