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La Virgen de los Cautivos

En un pequeño rincón de la huerta de Murcia, aquél que un día fuera otorgado por el noble portugués y consejero real, Alonso Fernández de Cascales, y ratificado el 24 de diciembre de 1440 por el rey Juan II de Castilla, hoy conocido como Puebla de Soto, existe una imagen conocida como de las Mercedes, antigua patrona de este singular rincón murciano.

La fecha para situar esta imagen mariana nos traslada, según algunos historiadores, al primer tercio del siglo XVI. La Virgen es popularmente conocida como de los Cautivos, la cual, en verdadera actitud misericordiosa, extiende su manto sobre un grupo de fieles a los que otorga protección. Se presenta ataviada con el hábito de fondo blanco adornado de motivos florales, y sobre su pecho, protegiendo su corazón, luce el escudo de la Orden Mercedaria.

De estilo gótico y con innegable influencia flamenca, es una de las tallas más antiguas de nuestra región. Los expertos del Instituto Velázquez y del Museo del Prado la catalogan como una talla en madera durísima, procedente de talleres catalanes. Quizá, un tanto desconocida para un buen número de murcianos, sería bueno recordar que esta imagen brilló con luz propia en la inolvidable exposición "Huellas", y que anteriormente fue incluida en la gran exposición de Arte Religioso titulada "El legado de la escultura, Murcia - 1243 a 1811", celebrada en esta ciudad en 1996. 

La Leyenda
La Virgen de los Cautivos encierra una leyenda que narra Hermosino Padilla en un libro histórico único de 1735, sobre la Historia de Murcia en el siglo XVI, el cual se halla en la Real Academia de la Historia. De esta misma manera lo trasmite Juan José Franco, cronista de la localidad, y cuenta que hubo en 1545 una grandísima riada que casi destruyó totalmente La Puebla, y su Señor, don Rodrigo de Puxmarín y Soto, el cual tenía allí su palacio, decidió con buena parte de sus colonos fundar otro lugar que le llamó La Raya de Santiago, mientras, su hermana doña Catalina de Puxmarín y Soto, prefirió con bastantes menos colonos reconstruir su querido pueblo. Desde entonces, La Raya se hizo más grande y más poblada, quedando La Puebla diezmada con una población en unas 150 personas. De ahí que los de La Raya, desde entonces en auge, quisieran trasladar a esa localidad a su antigua patrona, pero al cruzar el Puente de Remolinos, que limitaba ambos Señoríos, se produjo el milagro leyenda que decía que cuando la imagen iba para La Raya, llovía y se formaba una gran tempestad (así ocurrió hasta 3 veces), y cuando retrocedía a La Puebla, el sol lucía con esplendor. Cuando los hombres de La Raya intentaban llevarla a hombros, la imagen pesaba tanto que los tiraba al suelo. Finalmente, desistieron en el intento de trasladar la venerada imagen, y esta quedó para siempre en la iglesia de Puebla de Soto.

La Virgen de las Mercedes fue elegida por la Diócesis de Cartagena como imagen representativa para el Año Jubilar de la Misericordia, y desde el pasado mes de diciembre de 2015, se encuentra en la Capilla Real de la Santa Iglesia Catedral de Murcia hasta que se den por concluidos los actos de dicha celebración. Pero como en otros tantos lugares, quizá ante aquella vorágine excelsa del barroco, esta imagen de la Virgen de los Cautivos perdió el patronazgo de Puebla de Soto en 1766, y lo hizo ante otra bella imagen de vestir, quizá anterior a Salzillo, que al parecer perteneció a la Cofradía del Santísimo Sacramento, y procesionaba el día de La Candelaria.

Etiquetas: historia escultura

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Murcia me gusta. Ciudad clara de colores calientes, de piedras tostadas, color de cacahuete tostado. Y notas deliciosas de luz, las calles estrechas y sin aceras, las “veredicas del cielo”, las tiendas de los artesanos, el esparto y la cuerda. Y ahora en el crepúsculo, una luz maravillosa.

Jorge Guillen

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