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Trapería: una calle con alma

El origen de esta popular calle se remonta a la reconquista de Jaime I de Aragón tras la rebelión de los mudéjares en la ciudad, hablamos del año 1266. Entre otras medidas tomadas para paliar aquellos enfrentamientos entre musulmanes y cristianos, una de ellas fue la de abrir una vía recta que uniera la primitiva Mezquita Aljama, y hoy Catedral de Santa María, con la que fue Puerta del Mercado (Bad Al-Yadid), situada en el extremo norte de la antigua muralla de la ciudad. Después de esto, los cristianos debieron quedar situados al oeste de esta calle y los musulmanes al este. Aunque al no tener esta medida el éxito deseado, Alfonso X decidió que los cristianos habitaran el interior de la muralla principal y los musulmanes los arrabales.

Avanzada la Edad Media, en esta singular calle se concentraron con sus labores los tratantes de pieles de animales, pellejeros y artesanos de la pellejería, de ahí que en aquella época, a esta arteria ancestral de Murcia se la conociera como "Pellejeros". Sería mas tarde, con el paso del tiempo, cuando el gremio de tratantes de trapos y telas fueron poblando la calle con sus comercios, y dieron el nombre que ha trascendido hasta nuestros días: Calle Trapería.

Aunque Trapería no siempre ha sido Trapería. Es decir, esta calle con vida propia también ha recibido otros nombres que, afortunadamente, gracias a la sabiduría popular no perduraron en el tiempo. Por ejemplo, durante el reinado de Isabel II la denominación de la calle fue de Príncipe Alfonso, en honor al que después sería el rey Alfonso XII. Así, otra tentativa de politizar el nombre de la popular calle ocurrió durante los años de la II República, ya que el nombre oficial de Trapería fue el del militar "Fermín Galán". Mas tarde, con la dictadura de Franco, el nombre que recibió durante unos años fue "Generalísimo", esto fue así hasta que terminó de construirse la Plaza Circular.

Una característica muy destacada de la calle Traperia es la arquitectura que desde hace muchos años ha flanqueado ambos lados de la calle. Edificios de origen noble como el Palacio Almodóvar del siglo XVII, que llegó a ser incluso sede del Gobierno Civil; la tristemente desaparecida Casa de los Celdranes, o el también extinto Palacio de los Marqueses de Beniel, reconvertido mas tarde en el Hotel Patrón. Destacan también sin pertenecer a la nobleza el Edificio de la Sociedad de Cazadores del arquitecto J.A. Rodriguez y una mención especial requiere el edificio del Casino de Murcia, realizado en 1905 por el arquitecto Pedro Cerdán.

Trapería siempre ha sido una calle llena de vida, un lugar de encuentro. Además del Casino de Murcia o el Hotel Patrón antes mencionados, Trapería ha estado bien dotada de Cafés ilustres desparecidos como el Café Paris, Bar Sevilla, o el Café Bar Oriente, en el que se daban cita las gentes relacionadas con el mundo de la música. A día de hoy no lo es menos, aunque en ella podemos encontrar desde tiendas de moda, sucursales bancarias, o una famosa administración de lotería. También tiene "Cuatro Esquinas", así se conoce la intersección con la calle de la Platería. La calle Trapería ha sido y es una calle vital para Murcia: Trapería es una calle con alma. Una calle testigo de la historia de Murcia. Cualquier desfile que se precie de serlo ha de discurrir por Trapería. En ella, se estrechan la mano a diario cientos de murcianos de los miles que la transitan, es de paso obligado para unos y de recreo para otros. Sin duda, un lugar obligado para cualquier viajero que desee conocer esta bella ciudad y sentir la generosidad de las gentes que la habitan.

Etiquetas: arquitectura historia rincones de Murcia

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Ensalzar y amar lo antiguo y lo nuevo

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Murcia me gusta. Ciudad clara de colores calientes, de piedras tostadas, color de cacahuete tostado. Y notas deliciosas de luz, las calles estrechas y sin aceras, las “veredicas del cielo”, las tiendas de los artesanos, el esparto y la cuerda. Y ahora en el crepúsculo, una luz maravillosa.

Jorge Guillen

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